Ese día era invierno... era invierno y hacía frío... hacía frío y helaba....
No sé porque justo fue ahí, entre medio de esa multitud de personas que pretendían ser buenas cristianas, que tomaste mi mano y la acariciaste.... La acariciaste para que no tuviera frío.... Tus ojos grandes de botón de chocolate me invadieron de una forma inexplicable...
¿Querés saber sí yo tenía frío?
No sé porque justo fue ahí, entre medio de esa multitud de personas que pretendían ser buenas cristianas, que tomaste mi mano y la acariciaste.... La acariciaste para que no tuviera frío.... Tus ojos grandes de botón de chocolate me invadieron de una forma inexplicable...
Se llamaba Clara. Clara como una nube redonda de Verano. Y no le gustaba p a r a n a d a que le dijieran así: Quería ser Ara, Ara para siempre. "Clara es nombre de vieja" me decía.
La conocí en un campamento Scout. Se sentó a mi lado y me dijo: "Me siento acá porque tenés cara de simpática".
13 años tenía cuando la conocí.
13 años cuando una sonrisa me destapó y me dejó sin más que este corazón (que hoy, muy a mi pesar, sigo cargando).
13 años para saber que el mundo, mi mundo, siempre estaría marcado por una mujer.... aunque tratase con todas mis fuerzas de.... ocultarlo.
Clara acarició mi mano y mi corazón latía despavorido, hacía frío... pienso que hacía frío porque esa era la época en que eso sucedía....
Me estaba quemando en las llamas del infierno por pecadora y libidinosa.... Pero
qué bien se sentía esa mano sobre mi mano.
Clara tenía una piel blanca, suave, tierna. Me acompañó a cada rincón al que me moví en esos tres días. Me dibujó en la cara un Sol amarillo con un marcador "Para que no tengas frío nunca más" me dijo. Me mostró cual era la estrella que la acompañaba cuando salía a visitar el río. Yo le mostré los huequitos en los que vivían las hadas, y le escondí en el hojal de un botón una canción.
Nunca más la ví.
Desde ese día, desde el primer día que pude ver el amor en los ojos de una mujer... Busco esa mano, ese calor que me abrigue el alma.
Y hoy, trato incesantemente, de no olvidar el rostro de la primera niña.... de la cual me enamoré.
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