martes, 23 de julio de 2013

Hubo una vez una niña con el corazón de colores y el pelo tornasolado. Si cerraba los ojos y los apretaba muy fuerte viajaba a donde quería y despertaba en los mundos con los que soñaba. Tenía los ojos del color del musgo y olía a campo, a pradera, a nubes y a flores amarillas. La niña soñaba que sus lágrimas harían un charco y del charco una laguna y de esa laguna un mar. La niña creía que le pasaría como a Alicia. Creía y sostenía que caería a un pozo o saldría volando del cielo de la rayuela y llegaría a ese lugar. Ese lugar que era su hogar.
Esa niña ya no existe. Ya no vive. Ya no está. Esa niña está vacía. Y gris. Y asquerosamente normal. esa niña se murió. Yo la maté. Esa niña era yo. Y ya no va a volver nunca más. 

jueves, 21 de marzo de 2013

Un lunar abajo de tu boca y la caída al abismo. Un grito con la garganta seca y tu mano bajo mi vestido. Ya no sé cómo hacer para no pensarte. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Antes de ayer te escribí una historia. ¿Estamos cerca del final, no? es como cuando Joel Barish se despide de Clementine en la casa de la playa y ya no les queda ningún recuerdo más.
Tengo miedo y tengo frío y me siento sola. Te solté de la mano y ya te vas. Por eso el frío. Capaz que nunca se me pase.
O capaz que tenemos un lugar ahí dónde nos vamos a volver a encontrar.

"Y como nos amamos nos tenemos que dejar ir"

Te amo.