jueves, 12 de abril de 2012

Solía comenzar así... con una bebida para amenizar el momento, otra para soltarme un poco.... y quizás una tercera para encarar... Se sentaban en frente con una cerveza en la mano y sabía que solo tenía que hacer una simple pregunta, pequeña, cortita, para que comenzaran su verborragia diaria en la que no tenía que meter cuchara. Era como ponerlas en MUTE con el control remoto. Las veía mover los labios, gesticular, tocaban tu pelo creyendo, quizás, que eso me gustaba... Hasta que caía en la cuenta que lo que su boca emanaba era una pregunta.. "¿y vos, cómo estás?/ ¿de dónde sos?/ ¿cómo te fue hoy?"... Ese momento era uno interesante, creaba mundos habitables, situaciones ridículas, trabajos extraordinarios, mascotas bicéfalas.. todo lo que me hiciera salir de mí... hasta que percibía ese brillo en sus ojos, ese levantamiento de ceja... Me acercaba a ellas, las tomaba fuertemente y me perdía en el aroma de su perfume barato. Hasta acabar en una cama que no conocía y que no pensaba volver a habitar jamás. Nunca las llamé, nunca las busqué, nunca más volví.
De chongo me trataban mis amigas... yo me trataba de vacía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario